Sociedad y política
Los Purépecha tenían un gobierno teocrático, es decir, el rey, al mismo tiempo que era la autoridad política suprema, representaba también la autoridad religiosa; su principal labor era la de mantener el culto a su dios Curicaveri, su principal deidad.

Existen diversas categorías sociales. En la cúspide se encontraba el cazonci y su familia. El cazonci ejercía el poder y el representante de la diosa Cuerauáperi. Después del rey venía el petámuti, quien era el sacerdote mayor. Le seguían después los altos funcionarios, tales como el agantácuri, gobernador y capitán general; el ocambecha o recaudadores generales y los caracha capacha, señores de las cuatro partes o fronteras.

Así le sucedían entonces la burocracia intermedia o mayordomos mayores, que eran una especie de caciques locales. Debajo de ellos encontraban los productores: agricultores, pescadores y cazadores, y por supuesto, los artesanos y comerciantes.

Tenían la costumbre de usar pintura corporal y facial. Los hombres aparecían con el pelo pintado de blanco, en tanto que las mujeres se lo pintaban de rojo y usaban fleco y trenzas de listones. Ambos usaban adornos tales como las ajorcas, orejeras circulares, collares, brazaletes y pulseras.

Su economía
La economía tarasca se basaba en la agricultura, la pesca, la caza y el comercio. La forma de distribuir las ganancias era conforme a la participación que cada uno había tenido en las diferentes actividades y, conforme a ello, el jefe procedía al reparto.

Su comercio local se basaba en el trueque y para el intercambio con otras regiones usaban cañutos de pluma llenos de polvo de oro. Para las pequeñas operaciones emplearon una unidad llamada pijar, que tenía una equivalencia igual a cinco mazorcas de maíz.

Evidentemente sus guerras se realizaban con fines económicos. La conquista de otros pueblos era con la finalidad de obtener tributos y los botines de la guerra. La carrera militar también se le consideraba como uno de los mecanismos de ascenso en la escala social entre los tarascos.

  

Su religión

Desafortunadamente, los tarascos no tuvieron la costumbre de representar a sus dioses, de la misma manera como hicieron otros pueblos mesoamericanos, ni el fresco de las paredes en sus templos, ni por medio de la escultura. Es probable que todo este tipo de divinidades las realizaron con otro tipo de materiales, tales como la pasta o la madera.

Su dios principal era Curicaveri, el dios solar y del fuego. Así también como Cuerauáperi, divinidad femenina, que era la encarnación de las fuerzas productivas de la tierra, relacionada con el ciclo de las estaciones y de la naturaleza que muere y renace periódicamente, madre de los dioses y dadora de los mantenimientos.

Conocemos también a Xarantaga, hija de Cuerauáperi, diosa de la fertilidad, cuyo culto se relacionaba con la observación de las fases de la luna.

Tenían un calendario dividido en 18 meses o lunas, similar a los que se utilizaban en otros pueblos mesoamericanos.

 

Fuente: ÁVILA ALDAPA, Rosa Mayra, Los pueblos mesoamericanos, México D.F., Instituto Politécnico Nacional, 2002, págs. 177-180.

 

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