Texto y fotografías de:
Alejandro Vargas Sánchez

Antes que nada, me da mucho gusto participar por primera vez en esta extraordinaria página web que da a conocer lo mágico y maravilloso que es nuestro pueblo de Ucareo. Estoy seguro de que tengo mucho que aportar acerca de nuestro hermoso pueblo y sus alrededores, en este caso será sobre las fincas más representativas de Ucareo. Les comparto esta investigación que llevé a cabo, porque no solamente el Templo y exconvento Agustino tiene historia, sino también cada uno de los rincones de este mágico pueblo.

 

La Finca de “La Novedad”

En esta primera sección, que trata sobre “Las Fincas de Ucareo”, comenzaré explicando aquellas que se encuentran en las calles de Morelos y Padre Torres.

Primeramente muchos se preguntarán por qué se le dio este nombre. Desde hace varias décadas atrás se le llamó “La Novedad” porque los vecinos de las calles cercanas a esta casa acostumbraban reunirse en su portal para platicar acerca de las novedades que había en Ucareo. En los años ochenta los jóvenes le dieron otro nombre: “El Rin”, porque ellos se reunían bajo el portal.

En la Época Colonial, el lugar donde se encuentra esta casa fue un hospital de indios; ya para el siglo XIX las ruinas de lo que había sido un hospital pasó a manos de una familia adinerada del pueblo, la cual decidió hacer un gran portal que queda en alto por el desnivel del terreno y su techo se hizo de tejamanil como era la costumbre de los pueblos de tierra fría. La casa, por ser de muy grandes proporciones y al momento de repartirse la herencia, se dividió en dos. En su interior luce el piso de madera al igual que las paredes. Cuenta con amplios patios, diversos cuartos y un gran “tapanco” que, por sus extensiones, es el segundo más grande de la región, después del que se encuentra en el Templo de San Agustín.

En otra sección de la casa el tapanco está acondicionado con una ventana de madera. Originalmente esta casa contaba en su portal con un barandal de madera y las paredes estaban pintadas de blanco con rojo. Sobre el local y a lo largo de los años, se han establecido diferentes tiendas, de las cuales recordamos aquella conocida como “La Lonchería”; también pasó a ser una farmacia, una tienda de abarrotes, entre otros negocios. Esto se debe tal vez a la posición, por estar en el primer cuadro del pueblo y ser una construcción añeja que con orgullo presume Ucareo.

 

Las primeras casas de dos pisos

Entre algunas de las primeras casas que contaron con segunda planta se halla aquella ubicada frente a la conocida “Finca la Novedad”. Lo particular de esta construcción es que en lugar de llevar piso de cemento, se colocaban enormes vigas para soportar el piso de tarima. Su exterior cuenta con pequeños balcones, mientras que el interior goza de un pequeño patio central. Aprovechando el lugar de la casa, aproximadamente en las décadas de los cuarentas y cincuentas, los vecinos de las calles Padre Torres, Morelos y Nacional, decían que pasadas las once de la noche en las banquetas -que anteriormente eran de otro material- se escuchaban ruidos de tacones que bajaban del atrio apresuradamente. A los vecinos les daba mucha curiosidad saber quienes eran las señoritas que salían a esas horas de la noche. La curiosidad los invadía y abrían sus largas ventanas de madera para asomarse, pero no veían a nadie. Los ruidos se escuchaban rumbo a “Las Cuatro Esquinas”(…).

A esta leyenda se le dio el nombre de “Las Taconeras”, los moradores nunca supieron quienes eran en realidad, si almas en pena o señoritas que se escapaban de su casa para dirigirse con sus novios. Lo más curioso es que los ruidos se escuchaban a la misma hora. Estos ruidos jamás se volvieron a escuchar cuando se estableció el alumbrado público en Ucareo, sin embargo los ancianos de nuestro pueblo recuerdan con vivacidad la leyenda de “Las Taconeras”, una más de las que se cuentan en Ucareo.

 

La finca de Sarita Mendoza

Quienes conocieron a esta gran mujer, la recuerdan muy significativamente. “Sarita”, como se le conocía desde temprana edad, se dio a conocer por ser una mujer con valores y que siempre buscaba de alguna manera ayudar al prójimo, sobre todo a los jóvenes, con tal de que dejaran los vicios. Solía promover el deporte y la sana diversión. Su tienda, un típico portal ubicado en pleno centro histórico de la población, aun recuerda esos olores en el mostrador a galletas, gelatinas y dulces, a pesar de que era una tienda que tenía muy variada su mercancía.

Esta finca fue de las primeras en contar con dos pisos y arriba de su portal se colocó un amplio balcón dotado originalmente de barandales de ladrillo rojo que después se sustituyeron por barrotes de fierro. El interior la tienda cuenta con su mueble de madera que se le conocía como “los gigantes”.

 

La Biblioteca Pública,
antes conocida como “Escuela Primaria República Argentina”

Anteriormente esta finca era la escuela primaria República Argentina y solamente era de niñas. La escuela dejó de funcionar cuando los hombres provenientes de la Hacienda de Jaripeo, que querían formar un Ejido, se levantaron contra Ucareo, mientras que el gobierno del Estado mandaba un destacamento de soldados que establecieron su cuartel en la escuela.

Posteriormente la finca pasó a manos del Ejido, cuando en ese lugar se construyó la escuela. La idea de que Ucareo contara con una biblioteca fue del señor Irineo Heredia Solís, quien junto con otros colaboradores hizo los trámites que establecerían la Biblioteca Pública de Ucareo. Actualmente dicha biblioteca cuenta con más de 35,000 volúmenes diferentes entre libros, revistas y periódicos.

Hoy día la finca pertenece al Ejido de Ucareo. Sin duda es un ejemplo de las construcciones antiguas del pueblo y la región. Todavía cuenta con su techo a dos aguas y cubierto de tejas de barro; en sus corredores se divisan los pilares de madera que soportan el peso de la capota. Sus ventanas y puertas se conservan aún de madera. La biblioteca lleva el nombre de su fundador: Irineo Heredia Solís. Un hombre que nos dejó un gran legado, no solamente para Ucareo, sino para la región.

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