agosto 2011


Recopilación: José López

San Agustín nació en Tagaste, ciudad de la provincia de África, el 13 de noviembre de 354. Se preparó a ser orador a través de su formación clásica. Desde el punto de vista religioso, sigue más las huellas de su padre, Patricio, todavía pagano, que las de su madre, Mónica, ferviente cristiana. Tuvo una infancia y adolescencia totalmente normales. Su vida fue una lucha y una conversión continuas, animadas por una inquietud sincera que le negó siempre el descanso.

Lo que domina en las narraciones de su experiencia transcrita en Las Confesiones (su autobiografía) es una incansable búsqueda de Dios. Lo vemos en su tiempo de adolescencia agitado en sus preocupaciones al grado de integrarse en una secta llamada «maniqueísmo» (fundada por el sabio persa Mani o Manes en el 215-276), donde permanecerá durante nueve años en el estado de «oyente».

Su carrera de retórica la desarrollará con normalidad. Primero enseña en Cartago y más tarde en Roma. En el 384 obtiene un puesto oficial como profesor de retórica en Milán, donde se entregaría más tarde al «escepticismo» y donde también descubre el «platonismo»[1].

Confirmado luego en al fe católica, se inflamó con el deseo ardiente de instruirse y progresar en el conocimiento de su religión. Dejó toda esperanza secular, sin buscar mujer, ni hijos, ni riquezas, ni honores mundanos, sino sólo servir a Dios con los suyos.

Tras haber sido ordenado presbítero, en enero de 391, compagina en adelante en vivir una vida monástica, que es indispensable para la búsqueda de Dios y la caridad pastoral. Y en el año 395, sin dejar de ser monje, es ordenado obispo… Como pastor fue arrastrado a los debates de su tiempo. Tuvo que hacer frente a los desafíos que amenazaban a la Iglesia, dando origen a su vocación de teólogo.

San Agustín tal vez sea el mayor de los Padres latinos o, sin duda alguna, el mayor de todos los Padres de la Iglesia. Fue heredero de toda la cultura y filosofía antigua y principal artífice de la elaboración en Occidente de una cultura y civilización cristianas. Asumió y cristianizó determinados temas platónicos (conocimiento por participación de la luz divina, sabiduría y contemplación, tiempo y eternidad).

La lucha contra el pelagianismo preocupó a Agustín desde el año 412 hasta el fin de sus días (cfr. De gratia Christi et de peccato originali). A una concepción enteramente humana y racionalista de la gracia opuso su experiencia del pecado (pecado original), de la gratuidad y de la omnipotencia de la gracia.

También San Agustín dio importancia a las cuestiones morales y ascéticas (virginidad y matrimonio); de él proviene la teología clásica acerca de los «bienes del matrimonio». Podemos decir sobre sus dos obras mayores: De Trinitate (400-416) es al mismo tiempo una exposición completa de la teología latina sobre la Trinidad y un ensayo para encontrar en la psicología humana una imagen de la Trinidad (conocimiento y amor, memoria, presencia y sabiduría. Sobre La ciudad de Dios (413-426) sabemos que es toda una teología del Estado y de la historia, de la inserción del reino de Dios en el mundo y de su necesaria distinción…[2]

En pocas palabras, la obra de San Agustín representa el esfuerzo más extraordinario de la fe: «inteligencia espiritual» que florece en sabiduría.

Vivió San Agustín 76 años, consagrando su larga vida por divina disposición a la utilidad y provecho de la Iglesia. En el año 430, el 28 de agosto, muere durante el sitio de la ciudad de Hipona por los vándalos.


[1] Santiago Sierra Rubio, Agustín de Hipona, Ciudad Nueva, Madrid 2007, pp. 13-18.

[2] Cfr. «Los padres y doctores de la Iglesia», en: http://www.elarcadenoe.org/patristica/padresydoctores.htm.

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José López

Año tras año la población mexicana padece el ajetreo que causa el inicio del ciclo escolar. Es un momento en que el desembolso económico de los padres de familia se agranda y la actividad de los estudiantes se sumerge en la rutina escolar. Pero más allá de eso, el inicio de clases es una oportunidad.

La experiencia internacional nos dice que no existe una sola nación en el orbe que se separe de esta lógica: donde hay calidad educativa, hay desarrollo –con todo lo que ello conlleva–; donde no hay calidad educativa, hay subdesarrollo –con todo lo que ello conlleva–. Así pues, la educación, y aún mejor, la educación de calidad es condición necesaria, indispensable, para el desarrollo de nuestra nación.

Desafortunadamente en México contamos con un sistema educativo muy carente, y de ello hacen evidencia los empleos insuficientes, la baja remuneración y la pobreza extendida, la poca competitividad, la inseguridad, la corrupción, una democracia puramente electoral y poco participativa, los abusos en materia de derechos humanos, la insalubridad, y otros más. En Michoacán sólo una minoría de la población cuenta con la preparación mínima indispensable para defenderse en el competitivo siglo XXI, incluso es previsible la existencia de una carente calidad educativa, pues todas las dimensiones de proceso en primaria demuestran un desempeño muy bajo, y en secundaria, una muy alta deserción y una baja eficacia del sistema.

Con esto no es mi interés desmotivarlos, al contrario, la moción de dichas líneas es para que entendamos que la única apuesta para nuestro futuro es el desarrollo del capital humano. La difícil situación no debe orillarnos a cruzar los brazos, suspirar o lamentarnos… ninguna de estas es una alternativa. Si queremos un mejor futuro, tanto para nosotros como para los que heredan el futuro, tenemos que actuar, construir y activarnos hasta resolver el problema. ¿Pero verdad que suena difícil?

Quienes hoy día tienen el privilegio de asistir a una escuela deben saber que llevan sobre hombros los triunfos y también los fracasos de nuestra sociedad en el futuro. Y cuando me refiero a que son privilegiados, lo hago pensando en que se han librado de una de las desigualdades mayúsculas entre los grupos de la población. ¿A quién no le provoca aturdimiento escuchar que hoy por hoy menos de la mitad de los mexicanos tienen la esperanza de estar en preparatoria a los 15 años de edad? Pues sí, la realidad es que sólo la mitad de nuestra gente completa la educación básica. Y sobre aquellos que tienen acceso a la educación, ¿qué decir de la calidad con que la reciben?

Sin duda hay grandes fisuras educativas, sobre todo en el sentido de diferencias en el acceso, trayectoria, egreso y resultados educativos. Es necesario crear la conciencia de que para mejorar nuestro sistema educativo debemos acudir a la profesionalización y capacitación de los docentes, a la supervisión y acompañamiento pedagógico a los estudiantes por parte de los docentes, y sobre todo, acudir al elemento de la participación de los padres de familia, que es uno de los factores clave para el desarrollo de las competencias y habilidades de los alumnos.

Michoacán no puede seguir al margen de las políticas educativas de este país. Es inadmisible desatender la educación del Estado, municipio o región. Los constantes paros laborales, las tomas de instalaciones, no pueden seguir perjudicando los derechos elementales de los estudiantes. No es la manera de contrarrestar el grave rezago educativo que nuestra población exhibe. Requerimos innovación, actualización y trabajo constante.

Los invito a generar una pronta reacción. Recordemos que la educación no es sólo responsabilidad de los maestros; una educación de calidad implica la participación de toda la comunidad educativa: alumnos, directores, supervisores, asesores técnico-pedagógicos, padres de familia, gobernantes, etc. Como sociedad civil debemos poner nuestro granito de arena para mejorar las labores de enseñanza. Las prácticas pedagógicas deben permitir a los niños aprender a aprender, aprovechar las fuentes de información y conocimiento, y a salir adelante en este mundo cambiante.

Asimismo, invito a las autoridades a redoblar los esfuerzos y diseñar políticas locales y estatales que atiendan las circunstancias de crisis educativa. Ojalá se alcance a evitar la dispersión escolar apoyando a los alumnos con becas, calzado, alimentos, útiles y uniformes escolares. Asimismo, que se prevean acciones para mantener espacios libres de violencia, de capacitación de docentes y directivos, de la facilitación de equipos técnicos pedagógicos… El conocimiento tiene en nuestra época una relevancia inédita, una condición determinante para el progreso. El patrimonio de las generaciones está en su educación, en la riqueza portátil que implica la capacidad para seguir aprendiendo toda la vida, y esto se logrará cuando comencemos a considerar la importancia de dicho fenómeno con la mente y el corazón.

Uno de los aspectos que más caracterizan al pueblo de  Ucareo, Michoacán, es su diversidad natural y cultural. La expresión de esta diversidad se ve manifestada con mucha razón en un amplio abanico de posibilidades que existen, todas ellas desplegadas, en el muestrario presentado en su tradicional «Feria de la Pera».

Las tierras de este pueblo, al igual que otras zonas geográficas de Michoacán, poseen una amplia gama de tipificado en corteza terrestre, así como diversos climas y microclimas. En este contexto no está demás señalar que la fauna y vegetación varían de acuerdo a las cualidades y propiedades del suelo.

La mayor parte de los habitantes de Ucareo se beneficia de las producciones frutícolas, lo que influye definitivamente en la organización social, las actividades económicas y vías de comunicación. En este sentido, los elementos agrícolas y el comercio de frutos hacen que su matriz sociocultural sea percibida con mayor nitidez.

Se considera que los espacios físicos en los que imprimen su acción laboral los ucarenses, tienen mucho potencial económico. Sin embargo, los agricultores, en su lucha cotidiana por arrancarle los frutos a la tierra, se han ido enfrentando a una serie de problemas y dificultades, teniendo por consecuencia que día a día se abandonen las tierras de cultivo. Este fenómeno debe mover a las autoridades a una revalorización y actuación inmediata para atajar este problema. Pues aunque muchas ocasiones se realicen diversos proyectos y se brinde apoyo por parte del gobierno, hacen falta, aún, mayores oportunidades para los habitantes del lugar.

El rol de domesticación y conservación de los recursos fitogenéticos (recursos de origen vegetal, así como su material reproductivo) que viene dado como herencia desde la época prehispánica, se han valorado muy poco por los estudiosos de la agronomía. Incluso, en mucho de los casos, se han considerado a los procesos tradicionales de producción como tipos de sistemas anticuados.

Pero más allá de esto, una de las ventajas que ofrece la región de Ucareo, es el sistema de producción orgánica, que se distingue de procedimientos utilizados en otras regiones  y que provocan una preocupante erosión genética, tanto en especies cultivadas como en las silvestres. La variedad de productos en diferentes volúmenes y diferentes temporadas del año que se producen en Ucareo rebasan en calidad a aquellos productos que vienen afectados por un alto índice de químicos.

Ahora bien, mayores alternativas productivas y de ingresos se lograrían si se brindaran por parte del gobierno nuevas opciones de comercio. Y aún mejor sería si se buscara contrarrestar algunos problemas adicionales como la tala irracional y los incendios que degradan rápidamente la vegetación y el clima, como también la difícil situación creada por la rudeza de políticas de comercio del país que hacen que los productos nacionales sean desplazados y sustituidos por aquellos que se importan, sobre todo de los EUA. Esto disminuiría las preocupaciones de los agricultores, que mucho tienen ya con la irrupción de eventos extremos como heladas, granizos y sequías.

La actividad agrícola de los pobladores de Ucareo se enfrenta hoy día a varios desafíos, sobre todo en lo que se refiere a la sostenibilidad, tanto económica, como social y ambiental, así como a la exploración y conocimiento de nuevas variedades de plantas, el desarrollo de productos novedosos y la búsqueda de una seguridad en la calidad de los productos resultantes de la actividad agrícola.

Hasta ahora, la ayuda gubernamental brindada no es suficiente para formalizar un modelo de desarrollo que promueva la integración de actividades y proyectos sustantivos para la producción, conservación y gestión de los recursos:

  • Es necesario diseñar políticas y líneas operativas agropecuarias que contemplen la diversificación productiva y el apoyo a la comunidad, así como a las organizaciones de agricultores para que continúen desarrollando genotipos localmente adaptados.
  • Se requiere el desarrollo de estrategias para valorizar los recursos fitogenéticos, a través del impulso y promoción de nuevos productos, de la producción de alimentos de calidad, del estudio de sus propiedades nutracéuticas, del desarrollo de sellos de calidad y denominaciones de origen.
  • Urge incentivar el ámbito académico y de investigación para el desarrollo de metodologías en las actividades de pre-mejoramiento.
  • Se debe buscar el apoyo y la creación de nuevos mercados especializados y la promoción de ferias para el intercambio de productos y saberes, así como la interacción con los mercados de productos orgánicos que incorporen a sus filas lo proveniente de la región.

Los recursos naturales en el pueblo de Ucareo son muy abundantes y merecen atención. Si existieran mayores estudios etnobotánicos, de marcado, posibilidades de industrialización y conservación, etc., se aprovecharían muchos de estos recursos que se alcanzan hoy día de forma marginal. No se debe menospreciar el potencial de las tierras ucarenses, cuyos productos tienen lo suficiente y más para satisfacer las demandas de mercados modernos y exigentes.