A. Espino

Es sabido que la vivienda tarasca típica era la «yácata» o la «cumánchilcua» (casa en purépecha). Sin embargo había otra más, la cual recibía el nombre de «troje». Una construcción de madera sobre una base de piedra que constaba de un cuarto, un comedor y un tapanco.

Esta vivienda está techada con tejamanil. Tiene un pequeño portal sostenido con pilares rematados en extremidades de madera tallada. Los dinteles y marcos de las puertas son igualmente tallados.

La casa consta de un dormitorio que tiene un tapanco y otra pequeña construcción de madera que hace las veces de cocina.

Las trojes se hacen cada vez más raras dentro del paisaje michoacano. Muchas de ellas fueron construidas en los siglos XVI al XIX, y, en su mayoría, han sido vendidas a turistas que, aprovechando que se pueden «ensamblar», se las llevan para decorar sus jardines o casas.

Hoy día en Ucareo se conservan algunos ejemplares de estas construcciones que fueron realizadas a partir de una gran variedad de maderas: principalmente el pino que contiene «ocote» (madera de pino con gran cantidad de resina), el encino, madroño, capulín… todas ellas maderas que se les conoce por ser duraderas y favorables para la carpintería.

Su estructura está conformada por «hualdras» (planchas) que en promedio miden 4 pulgadas de grueso por 12 a 18 pulgadas de ancho y de 7m ó 9m de longitud (habiéndolas hasta de 9m ó 15m). Sobre las «hualdras» descansa el piso hecho de tablones que hace juego con las bardas y tapancos[1]. Encima de los tapancos se construyen los techos a dos aguas; al centro y las orillas se instalan muros de madera (llamados también horcones), en los que se coloca la cumbrera (madrera redonda) que sostiene el entramado de las capotas. Los envarillados de los techos, que se sostienen de los morillos que hacen puente entre la cumbrera y la solera (madera en forma rectangular de 12 x 8 pulgadas de grosor), están unidos o se fijan con clavos de madera en los extremos. La cubierta de toda la armazón es de tejamanil.

Una de las características más particulares de este tipo de casas es que, al estar compuestas de tablones con ensambles en los extremos, pueden ser movidas de un lugar a otro. Para realizarlas se valían de herramientas sofisticadas, tales como el «hacha viguera» y la «achazuela»;  las escopleaduras (agujeros) se hacían con el escoplo (cincel con filo en la punta en un lado) para asegurar más perfección y evitar que se desajusten los ensambles.

Tradicionalmente no se utilizaba en su construcción –o por lo menos muy poco– el metal, solamente en las bisagras de puertas y ventanas o para sus llaves. En algunas ocasiones fungían como bisagras un barzón amarrado (cuero de res torcido).

Comúnmente estas construcciones se situaban en espacios muy abiertos, donde las familias que las habitaban se rodeaban de las tierras que labraban. Incluso es curioso observar que la cocina estaba situada en un lugar independiente del resto de la casa, como también los baños (letrinas) que solían estar hechos con maderas. Los corrales y otras pequeñas construcciones para el trabajo solían situarse de manera independiente alrededor de la troje.

Así pues, los ensambles exactos que evitan el recurso de clavos o tornillos, la simpleza y la precisión en los trazos, hacen de la troje uno de los más grandes artes de la cultura purépecha.

Entre las mejor conservadas en Ucareo, se pueden mencionar: la de David Mendoza (conocido como «Viche Mendoza»); la troje de Rafael Espino López (ubicada al interior de una casa en el barrio de «Los Solares») y la de Maurilio Aguilar. O también aquellas que, por descuidos varios, están en imperfectas condiciones, como: la de Sebastián Guzmán ubicada en «La Palma», la de Don Chón Durán (alías «La Coneja»), la de Crisanto Suárez, la de Don Miguel Durán, la de Don Enrique Durán, entre otros.

Se sabe que hubo otras tantas en las afueras del pueblo, en las rancherías vecinas, pero con la diferencia de que utilizaban vigas en lugar de hualdras y morillos en lugar de tablones.

 


[1] Por lo regular los tablones eran de un mismo grosor, pero variando de lo ancho. Esto se debe a que se utilizaba la totalidad de la madera del árbol, lo que provocaba la extracción de unas piezas mas anchas y otras mas angostas.