Como parte de su lucha, los ejidatarios consiguieron una entrevista con el general Lázaro Cárdenas en la Laguna Larga. El día de la reunión irrumpió Jesús Acuña y encaró a Cárdenas. El presidente defendió a los ejidatarios y le dijo a Acuña que el problema era con él, no con los ejidatarios. Acuña terminó la entrevista en medio de amenazas al pueblo de Ucareo.

Entre 1934 y 1936 La Conchita incursionó varias veces al pueblo. En una de ellas los agraristas se apostaron en la torre de la Iglesia para recibirlo. No se registraron muertos de ningún bando. Ésas eran noches de zozobra para todo el pueblo en general. Los ejidatarios con sus familias, del rumbo de las Cuatro Esquinas, iban a pasar la noche a la casa de Buenaventura Núñez.

Una mañana de noviembre de 1938 Rafael Farfán, líder de los ejidatarios, se enfilaba con su magnífico caballo blanco hacia el Cerro Mozo, donde junto con otros ejidatarios iban a recoger la cosecha del año. A las advertencias del peligro de los del cerro –que así se les llamaba también a los rebeldes–, respondió con que «si en El Molcajete no nos hicieron nada, menos aquí que estamos en La Cocina» (refiriéndose al lugar aledaño del Cerro Mozo). Eran las ocho de la mañana cuando el caballo llegó a la altura de La Cruz del Molino y allí ya no quiso caminar. Farfán, que era costalero, se apeó del corcel y después de varearlo volvió a montar y prosiguió su camino. Los ejidatarios, armados con carabinas 30-30 que les había dado el gobierno, llegaron al Cerro Mozo y señalaron el lugar donde ubicarían el montón para dejar las armas y se dedicaron a levantar la cosecha, que por cierto ese año había sido abundante.

Alrededor de las diez de la mañana Marciano Soto se dirigía a toda velocidad al lugar de la cosecha. Le aconsejaron cortar los burros para el Cerro de la Cruz y traerse unas cargas de leña y no ir al Cerro Mozo en vistas de las amenazas de La Conchita. Marciano contestó que había muy buena cosecha, que estaban pagando el transporte con maíz y que con algunos viajes más tendrían el necesario para el año.

Una hora después los moradores del pueblo fueron alarmados por la balacera proveniente del Cerro Mozo. La Conchita había atacado a los ejidatarios, sembrando confusión y muerte. Cuando éstos iban a recoger sus armas lo que recibían eran balas. Los rebeldes se habían apoderado de las 30-30 y no había posibilidad de defensa.

Mas tarde llegaron a Ucareo dos trocas en los que se transportaban los cuerpos de once personas muertas y de varios heridos. El pueblo se vistió de luto. Algunos nombres de los que allí cayeron son: Rafael Farfán, Agustín Morales, Trinidad Farfán, Gregorio Farfán, Isaac García, Francisco Maya y Marciano Soto.

Días antes de este acontecimiento, los del cerro habían colgado en Las Lonjas a Luciano Morales, Reinaldo Morales y José Morales. Jesús Acuña no estaba dispuesto a que le quitaran las tierras, sin embargo la suerte le deparaba una sorpresa. Cuando llegaba a Acámbaro procedente de México, al bajarse del ferrocarril fue acribillado a balazos.

En 1945 el general Cárdenas, en calidad de secretario de la defensa nacional del gobierno de Ávila Camacho, visitó La Laguna Larga y allí fue a saludarlo una comisión de Ucareo, con especial atención de los ejidatarios. En esa oportunidad se llevó a la banda de música del pueblo que entonaba melodías mientras el general se bañaba en San Alejo. Mas tarde Rubén Heredia declamó versos de su autoría.

Es importante tener presente que la lucha por el ejido se llevó a cabo en el periodo presidencial del general Lázaro Cárdenas del Río, de 1934 a 1940. Fue en estos tiempos en que se erigió fuerte reparto de tierras (se habla de 20 millones de hectáreas). El Ejido de Ucareo fue el primero en existir en la región y sirvió de ejemplo para otras organizaciones que siguieron el mismo camino.

Finalmente, el gobierno puso coto a los ataques de La Conchita. Lo coparon por el Cerro de Camémbaro y el Cerro del Jabalí y allí murió. Se cuenta que lo bajaron en Zinapécuaro, lo vistieron con ropa de militar y lo enterraron. Después de la muerte de este cabecilla se fue pacificando la región.

Hoy día el Ejido de Ucareo tiene 80 años de historia.

Tomado de:

Soto Núñez, Sergio, Ucareo. Cuna de la Provincia Agustiniana de Michoacán, Daga, México 2007.