Se sabe que Michoacán cuenta con un deslumbrante arte culinario. Motivo que nos hace enumerar un desfile de platillos. Por ejemplo, el tistihuile, que se prepara con carne de gallina, tortilla, pan blanco, salsa de chile huajillo y especias.

Podriamos mencionar, además, a los pollos alborotados que, para prepararlos, se le agrega al enjaconado unos tomates verdes al lácteo; a las pechugas del ave, preparadas a la cerveza, se les baña profusamente con un licuado que lleva almendras, aceitunas deshuesadas, crema y jugo de naranja… que es manjar provocativo de los recetarios de Morelia.

Pichones y huilotas también son platos de los que gusta la familia michoacana. Resultan útiles e ilustrativas, pues, las fórmulas para elaborar unos excelentes pichones rellenos, de corte un tanto europeo, con jamón, huevo, tocino y dorada manzanilla; o bien, la de los pichones empapelados, de apelativo regional y con cierto aire ibérico: de jamón, pan rallado y azafrán; o las huilotas en mole ranchero que, con sus chiles y ajo al gusto, nos llevan siempre a inquirir: -Oiga, ¿no le queda por`ai otra huilota?

Por otra parte, no podemos olvidar lo más popular de los hogares: el mole a la regional. Un guiso fuerte que puede ser de pollo o guajolote: la larga cauda de sus ingredientes y especias se detalla minuciosamente. A este buen mole conviene la compañía del arroz…

Y con un tinte festivo, les recordamos el borrego tierno (a la barbacoa). En tanto la variedad de lugares, podría conocérsele también como “birria de carnero” que a la versión popular se le distingue por utilizar el chile chipotle, ajonjolí, orégano y limón.

Platillos tarascos también merecen aparecer en las presentes líneas: gustos que son meramente nativos e inclinados al uso de carnes secas y carentes de grasas. El churipo se sirve muy caliente en las cazuelitas de barro y se acompaña con corundas. Las atápacuas se pueden confeccionar no sólo con carne de res, sino con la de cerdo o con charales, frescos o secos, y con nopales…

A las socorridas albóndigas se les dedica la receta siguiente: se recomienda un jugo de naranja con algunas pasas para darle un toque dulce… y si las queremos exageradamente deliciosas, recomendamos moler la carne en metate…

Hasta aquí nuestro desfile de “recetillas”. Cuánto podríamos decir de nuestro legado, y más si anexamos los comunes acompañantes de los banquetes: pulque, cerveza, brandy, aguas de sabor… que provocan en nuestro cuerpo el deseo de digestión.