El primer periodo de evangelización en América continental se puede describir en varias líneas. A la llegada de los conquistadores en 1519 se encontraron sobre el suelo de norte y centro América dos grandes civilizaciones: la mexica en México y la maya en la península de Yucatán.

Los primeros franciscanos flamencos (entre los cuales estaba Fr. Pedro de Gante) que llegaron a México en 1523 fueron llamados «Doce Apóstoles». En efecto, la actitud de estos apóstoles se puso en contraposición con la de los conquistadores. Entre tanto, será hasta 1526 que llegan a México los dominicos; después, en 1533, los agustinos. En 1572 fue el turno de los jesuitas, quienes habrían tratado de abrir un campo de evangelización en La Florida (1566-1572). En 1585 llegaron los carmelitas descalzos, seguidos por los juaninos en 1603.

 

Métodos de evangelización

La acción de los misioneros comenzó con la destrucción de la idolatría. La estrategia adoptada fue la de la “tabula rasa”, que partía de un juicio de la idolatría considerada generadora de todos males como el incesto, los sacrificios humanos, la sodomía, el canibalismo, la embriaguez, etc.

Los evangelizadores trataron de evitar todo sincretismo y juzgaron como ilusiones diabólicas algunas ceremonias que podían provocar en los indios una letal confusión.

Sin embargo, en su primer contacto con un ambiente completamente nuevo, los misioneros demostraron una gran capacidad de diálogo y un profundo respeto por los interlocutores. Eligieron, de hecho, un estilo opuesto al del requerimiento, con un tono y cortesía sorprendentes.

Los frailes comenzaron a aprender las lenguas indígenas, gracias a la ayuda de los niños. Fue una tarea ardua, dado que las lenguas habladas en México eran no menos de 40. De tal modo que prepararon gramáticas, diccionarios, y dotaron de carácter alfabético lenguas que no poseían escritura.

Los indígenas no llegaban al bautismo sin una buena formación catequística; para ello fueron elaborados instrumentos adaptados a la población como la Doctrina y la Cartilla, los Catecismos y las Doctrinas Cristianas, etc.

Para formar a los nuevos cristianos y hasta una clase pensante, los misioneros instituyeron escuelas y colegios. Ante el mayor obstáculo para la misión, que eran los propios españoles, se fueron convenciendo que la Iglesia indiana tenía una misión providencial, como protagonista de un nuevo éxodo. La nación india debía tener sus propias ciudades, justicia, leyes, episcopado y cultura.

 

Principales problemas de la evangelización

La Corona, temiendo que en México se creara una lengua común, que automáticamente hubiera excluido a los españoles, en 1550 ordenó que se enseñara en las escuelas la lengua castellana. En el I Concilio Provincial Mexicano (1555) se decidió no permitir a los indios poseer textos de la Escritura en lengua vulgar.

El primitivo favor hacia los franciscanos comenzó con el tiempo a cambiarse en rigor y sospecha. Comenzaba la época del control del Patronato.

Se preparaba el final de un grande sueño, mientras se vislumbran las grandes desgracias que llevaron a una considerable disminución de la población indígena: de los 16 millones de indígenas en los años treinta, se descendió a la mitad quince años después, para llegar a sólo un millón a principios del siglo XVII. La culpa de tal disminución no fue de los conquistadores sino de la difusión de virus desconocidos, a los cuales los indígenas no resistieron.

 

Una variedad de evangelizadores

En 1559 los franciscanos tenían en México 80 conventos y 380 frailes, con el centro de México, Michoacán, la Nueva Galicia, Yucatán y Guatemala como principales zona de actividad; los dominicos 40 conventos y 210 frailes establecidos sobre todo en el centro de México, en la zona zapoteco-mixteca (Oaxaca), en el istmo de Tehuantepec, Chiapas y Guatemala; los agustinos 40 conventos y 212 frailes en conventos particularmente bien construidos y distribuidos en el sur del centro de México, Michoacán y noreste de la Ciudad de méxico hasta la Huaxteca. Pronto, sin embargo, comenzó a venir a menos el fervor misionero. Las diócesis comenzaron a tomar forma; se constituyeron capítulos, las parroquias-doctrinas sustituyeron a las redes de conventos rurales.

Surgieron las primeras universidades, con el fin de preparar a las clases dirigentes del futuro: Santo Domingo (1538); San Marcos de Lima (1551); México (1551); Bogotá (1580); Nuestra Señora del Rosario en Santiago de Chile (1619).